jueves, 17 de marzo de 2016

VELOCIPEDISMO: "LA CLÁSICA" LOGROÑO - TUNEL DE VIGUERA , ORIGEN DE LA PRIMERA SOCIEDAD CICLISTA DE LOGROÑO


LA CREACIÓN DE LA PRIMERA SOCIEDAD CICLISTA EN LOGROÑO


El 6 de junio de 1903, con una sencillo anuncio por palabras aparecido en LA RIOJA, no se sabe si en más medios, se celebró en el reservado de 'Las Améscoas'  la reunión de constitución, de la que sería probablemente, primera Sociedad ciclista de Logroño.


Días después la revista  de los "sport" editada en Madrid 'El CARDO', se hace de la aprobación de su reglamento y de la elección de su Junta Directiva:


Convocatoria pública
"Después de tantas tentativas infructuosas para organizar en Logroño una Sociedad ciclista que sirviera de punto de reunión, a los muchos aficionados, al par que fomentase la afición, organizando jiras y defendiendo nuestros derechos, tanto tiempo abandonados, ha podido llevarse a la práctica, merced a la indignación causada entre los amantes de nuestro querido sport, por la obstinación del Ayuntamiento de esta capital, que sigue en sus trece de no dejarnos transitar por las calles montados sobre nuestras máquinas.

En la reunión celebrada el sábado 13 del corriente en el salón reservado del restaurant. Las Améscoas, se dio lectura al reglamento, el cual quedó aprobado, salvo algunas modificaciones procediéndose acto seguido a la elección de la Junta directiva, la cual quedó constituída de la siguiente forma:

Presidente. D. Francisco Laredo
Vicepresidente. D. Basilio Gurruea
Secretario. D. Serafín Pérez
Vicesecretario. D. Gabino López
Contador. D. Modesto Velasco
Tesorero. D. Alfredo Roy

VELOCIPEDISMO: 

"LA CLÁSICA" LOGROÑO - TÚNEL DE VIGUERA'




La revista 'El Cardo', luego llamada 'Arte y Sport' en dos años consecutivos, 1903 y 1904 se hacen eco de las "jiras" ciclistas al túnel de Viguera. Estas excursiones son fotografiadas por dos de los mejores fotógrafos logroñeses de la época, Garay y A. Muro, también en el artículo de 1903 se muestra una foto del aficionado a la fotografía y Secretario de la Sociedad Ciclista, Serafín Pérez. quien a su vez, hace las crónicas para estas revistas deportivas, fijándose muy bien de todos los detalles fotográficos, de cuantas y cuando se hicieron cada una de las instantáneas de estas dos "jiras"




'VELOCIPEDISMO' El Cardo  (1903)

A las dos en punto, y previa preparación para hacer una instantánea, se dio la voz de marcha, y con paso lento y compacto grupo emprendimos la marcha hacia el sitio indicado.

Llegados a éste y después de haber descansado un buen rato y conversando con las simpáticas y amables jóvenes que desde Viguera habían bajado al túnel para ver nuestra fiesta, nos sentamos alrededor de los manteles que el servidor de 'Las Améscoas' había tendido sobre el verde césped de la ribera del Iregua. 

Reunidos todos los comensales cuyos nombres van a continuación, dio principio la merienda entre la más cordial y unánime alegría, impresionando el Sr. Garay dos placas, una al tomar el café y otra colocados la mayoría de los excursionistas sobre un islote del río, y terminadas las cuales, como la noche se echaba encima, la mayoría en máquina, y varios amigos en coches, preparados al efecto, retornamos a Logroño con el más deseo de celebrar muy pronto otra, en vista de lo bien que ha resultado, tendrá lugar después de Pascua de Resurrección.

Tomaron parte de esta excursión los Sres.: López Gabino, Nicolás y José Eraso. Amalric, Pérez, Pablo, Araguri, Rodríguez, Mateo, Larraz, Redón, Gallego, Maguregui, Álvarez, Herrero, Federico y Joaquin, Roy, Rico Larramendi, Teresa García, Fernández, Apellániz, el redactor del Heraldo de La Rioja, Sr. Urbina. 

Lamentamos la fata de varios asiduos e entusiastas compañeros, los cuales no pudieron acompañarnos por deberes ineludibles que cumplir aquella misma tarde. (firma) Veloz.





'VELOCIPEDISMO'

Arte y Sport 1904: Logroño - Una jira. 


Como había anunciado en mi anterior, el día 19 del corriente festividad de S. José, celebróse en ésta la jira que anualmente se hace al Túnel de Viguera.


A pesar de haber estado lloviendo los días anteriores, amaneció con un sol magnífico, que animó a muchos retraídos por el mal tiempo.

Se había fijado la salida para las dos de la tarde, y a esta hora en punto se encontraban en el Club de la U.V.R. todos los que habían de tomar parte en esta fiesta.



Después de lanzar al aire una docena de voladores, se dió la orden de marcha por el jefe de ruta. D. Arturo Steven, partiendo los ciclistas formados de dos en dos y seguidos de un gran coche de 24 asientos, donde iban, además de algunos socios, los invitados y prensa local. No entraré en detalles de la marcha de todo el trayecto, pero si diré que las dos horas empleadas en el recorrido se pasaron inadvertidamente en medio de la más franca alegría.



Al pasar por Isla-Llana, único pueblo que se atraviesa, el pueblo en masa está en la carretera agrupándose para vernos pasar, desde aquí al punto de la jira, la animación va en aumento; pero donde verdaderamente es extraordinaria es en el túnel: el jefe de ruta deja oir el ronco sonido de su bocina y penetramos en la roca, que, con enorme boca abierta, nos espera para engullirnos en su seno, desapareciendo en su interior, en medio de vítores y aplausos de la muchedumbre. 



¡Sobervio espectáculo! La naturaleza parece que ha derramado allí todos sus dones, y en medio de aquellas elevados montes que nos rodean, la magnífica pradera cuyas orillas baña el Iregua, convida a gozar los aires puros de la siera. 



Sobre el verde césped, los camareros que han llegado de antemano se entretienen en tender los manteles, la cocinera esta dando la última mano a una suculenta paella, cuyo olor, sino fuera bastante el aire puro que nos rodea, abriría el apetito de cualquiera, y el pueblo, que ha acudido a aquel sitio, rodea la pradera, ofreciendo un grupo encantador.

LLega en esto el coche que nos ha seguido de cerca, y al descender el distinguido y acreditado fotógrafo Sr. Muro, se queda entusiasmado del grupo que ofrece la concurrencia, preparando inmediatamente la máquina para obtener una bonita fotografía que acompaño.

Después de pasear un rato por aquellos sitios nos sentamos a saborear el menú admirablemente servido por 'Las Améscoas', obteniendose acto seguido varias fotografías, una de las cuales remito junto con la anterior, procediendo inmediantamente al regreso a esta.
La llegada la efectuamos bastante entrada la noche y como el entusiasmo y la alegría ha ido en aumento, decidimos atravesar la calle Sagasta (1), cortando el paseo que se efectúa en la del Mercado, y precedidos por el coche hacemos nuestra entrada en medio de inmensa concurrencia que se agolpa en toda la calle para vernos pasar en interminable fila de uno en fondo. La entrada ha sido lo mejor de la tarde, pues no puede darse una idea de aquella interminable fila de ciclistas alumbrados por potentes reflectores de acetileno.

(1) Esta calle está considerada como carretera, y por eso se nos permitió el paso a los ciclistas, pues no sucede esto por las calles de la población. ¡Qué verguenza!"

Dedicado a L.V.






1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, felicidades por el blog. Me gusta mucho esta entrada.

Antonio

Mi otro blog de Logroño